Comunidades Cristianas de Educadores

Siempre hemos tenido la certeza de que solamente podemos sustentar un proyecto educativo cristiano sobre educadores cristianos. Así sucedía con los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que bajo el carisma de San Juan Bautista de La Salle y en una profunda vivencia de su espiritualidad aseguraban que la vida de los colegios se desarrollaba y materializaba en un proyecto educativo cristiano lasaliano.

Con el tiempo nos hemos ido incorporando seglares en las obras educativas. En el compartir misión, vida, formación y responsabilidades con los Hermanos algunos educadores hemos ido descubriendo a través de ellos la espiritualidad y carisma lasalianos y nos hemos sentido llamados por Dios a esta misión. También alumnos nuestros, fruto de la esperanzada siembra de los Hermanos y seglares vocacionados a lo largo de los años, orientan su vida y responden a Dios en la misión educativa, algunos de ellos como profesores, otros entrenadores, monitores o en proyectos educativos no formales, fuera de la escuela, donde el niño o adulto necesitado es el centro de nuestro proyecto: niños en condiciones familiares desfavorables, adultos en exclusión social, inmigrantes… 

Hemos sentido la necesidad de tener un grupo/comunidad en el que vivir la dimensión comunitaria de la fe y que sea sustento del proyecto cristiano educativo.

Hermanos, Colaboradores/as y Asociados/as, abiertos al acontecimiento fundacional del Instituto (6 de junio de 1694: San Juan Bautista de La Salle y doce de sus compañeros se asocian para consagrar su vida a la educación cristiana de los niños pobres) y conscientes de que desde sus orígenes el Instituto se define como suscitado por Dios para la evangelización y el servicio educativo de los pobres, queremos asumir como nuestra misión aquí y ahora el constituirnos juntos en comunidades vivas y significativas: 

  • portadoras de la Buena Noticia evangélica. 
  • viviendo, anunciando y promoviendo la fraternidad, 
  • con la finalidad de dar respuesta a los desafíos de nuestra realidad desde la educación, preferentemente de los pobres. 

Nuestra comprensión de lo comunitario trasciende las actuales comunidades de Hermanos y a las comunidades cristianas lasalianas existentes en torno a determinados Centros educativos. En este momento de nuestra historia, valoramos también la necesidad de caminar hacia un nuevo modelo de comunidad cristiana adaptada a las circunstancias de cada lugar, animada por la espiritualidad lasaliana, compartiendo los diferentes carismas, Hermanos, seglares y religiosos y religiosas de otras instituciones. Este nuevo modelo de comunidad sería de algún modo la continuadora de lo que hasta hoy ha sido en el Centro la comunidad de los Hermanos e iría definiendo progresivamente su identidad. 

Como punto de partida, propusimos algunas características básicas: 

  • Incluye en su seno a un variado y plural conjunto de personas: Hermanos, miembros de otras congregaciones religiosas, personas que trabajan en el Centro educativo, padres de familia, miembros de las comunidades cristianas, antiguos alumnos y cualquier otra persona vinculada al Centro. 
  • Quienes lo integran lo hacen de forma voluntaria y por explícito deseo, desde un opción creyente e inspirados en la tradición lasaliana; espiritualidad, visión educativa, experiencia comunitaria..., compartiendo los diferentes carismas de las personas que participan en la comunidad. 
  • Sus miembros se comprometen a vivir juntos algún tipo de experiencia comunitaria. 
  • Como continuadora de la comunidad de los Hermanos en el Centro: 
  • se hace presente en la vida de la Comunidad Educativa, ofreciéndose como signo de los valores del Reino y promoviendo la fraternidad 
  • asume el compromiso de hacer vivas en la práctica de cada día las señas de identidad del Centro, tal como le han sido transmitidas por la comunidad de los Hermanos, dentro de la misión de la Iglesia, animando el Centro al servicio de los pobres, evangelizando y dejándose evangelizar por ellos. 
  • Queremos que esas comunidades cristianas contribuyan a garantizar la identidad cristiana y lasaliana de los Centros pertenecientes a la Red La Salle. 

La creación de las Comunidades Cristianas de Educadores puede suponer un nuevo espacio privilegiado que posibilita y mejora la calidad de las relaciones entre los que compartimos la Misión Lasaliana, lugar para establecer relaciones fraternas y como motor para mejorar el clima en toda la comunidad educativa.

En este momento hay grupo o comunidad cristiana en casi todos los centros La Salle de nuestro distrito. Las realidades son muy diferentes. En el colegio de Bilbao la formamos 25 personas, con una reunión quincenal de 90´, en la que solemos tener un rato tranquilo de oración, y reflexionamos y compartimos en torno a un tema, muchas veces educativo, desde la perspectiva del Evangelio y desde nuestra vida. Al comienzo de curso establecemos el calendario y los temas que nos gustaría abordar, aunque es totalmente flexible y podemos ir introduciendo lo que el momento personal, social, colegial y comunitario precise. Preparamos los encuentros entre dos o tres personas, rotando entre todos los miembros, apoyando los que tienen más experiencia a los que no la tienen. También tenemos celebraciones de la palabra a las que invitamos a todo el claustro y no docentes, eucaristías… y momentos festivos: merienda o cena. Aprovechamos estas reuniones también para informar e invitar a las actividades, celebraciones o jornadas formativas que se organizan a nivel de la Unidad Pastoral, de la Diócesis, de la FERE o a nivel de La Salle. 

También hemos tenido la experiencia de compartir algún encuentro o celebración entre dos o más grupos comunitarios del distrito y hay otros foros de formación, encuentro y celebración que compartimos en todo el distrito con todos los educadores. 

Tenemos una reunión anual con una o dos personas de cada grupo o comunidad del distrito. En una de ellas manifestábamos: 

“…la impresión de desear participar en ese ámbito de relación que fecunda nuestra misión, que posibilita respirar en cristiano nuestra vocación educadora, que es referente en un ámbito donde pululan los proyectos “a la carta del interés personal”, que da aire y respiro, sentido y vida más viva. Se trata de continuar el proyecto del Reino: “He venido para que tengan vida y vida en abundancia” (Jn 10,10). En el grupo y la comunidad cristiana aletea el Espíritu que permite que el peso de todo lo institucional recobre el colorido del hombre que pasó haciendo el bien, Jesús de Nazaret, Hijo de Dios.” 

Quedamos a vuestra disposición. Podéis preguntar por mí en el colegio o escribirme a la dirección: imuniozguren@lasallebilbao.com. Gracias.